Guía completa para curar tu disco de arado y aprovecharlo al máximo
Curar un disco de arado es un paso esencial para garantizar su durabilidad, mejorar el sabor de tus preparaciones y evitar que los alimentos se adhieran. Tanto si eres un particular que disfruta de las brasas los fines de semana, un parrillero profesional de hostelería o un amante de la cocina tradicional argentina, dominar este proceso marcará la diferencia en tus resultados. En esta guía encontrarás un método claro, seguro y eficaz para curar tu disco de arado y mantenerlo en óptimas condiciones.
¿Por qué es importante curar un disco de arado?
El proceso de curado crea una capa protectora que:
- Evita la oxidación del metal
- Genera una superficie antiadherente natural
- Mejora la transferencia de calor
- Aporta un sabor más limpio y auténtico a tus preparaciones
Además, un disco bien curado facilita la limpieza y prolonga la vida útil del utensilio, algo especialmente relevante en entornos profesionales o de uso intensivo.
Preparación previa: qué necesitas antes de comenzar
Antes de iniciar el curado, asegúrate de contar con:
- Aceite vegetal de buena calidad (girasol, maíz o mezcla)
- Sal gruesa
- Papel absorbente o paño resistente
- Pinzas o espátula larga
- Fuente de calor estable: brasas, quemador o fogón
Si tu disco es nuevo, como los modelos de Selinger Barbacoas, vendrá con una capa protectora de fábrica que deberás retirar completamente.
Paso a paso: cómo curar tu disco de arado correctamente
- Limpieza inicial profunda
Elimina restos de grasa industrial o polvo: - Calienta ligeramente el disco.
- Frota con sal gruesa y un poco de aceite.
- Retira los residuos con papel o paño.
Este paso es clave para que la capa de curado se adhiera de forma uniforme.
- Calentamiento progresivo
Coloca el disco sobre el fuego y deja que tome temperatura de manera gradual.
El metal cambiará de color, lo cual es normal y deseable. Esto ayuda a abrir los poros del acero para que absorba mejor el aceite. - Aplicación del aceite
Con el disco bien caliente:
- Añade un chorro de aceite y distribúyelo por toda la superficie.
- Deja que el aceite se queme ligeramente hasta generar una película oscura.
Repite este proceso entre 2 y 4 veces para obtener una capa resistente y homogénea.
- Sellado final
Cuando el disco presente un tono oscuro uniforme:
- Retira del fuego.
- Deja enfriar de forma natural.
- Aplica una fina capa de aceite para protegerlo hasta su próximo uso.
Este sellado es lo que convierte tu disco en una herramienta lista para cocinar sin adherencias.
Consejos profesionales para un curado perfecto
Control del fuego
Un error común es usar fuego demasiado fuerte. Lo ideal es trabajar con calor medio-alto y constante para evitar deformaciones o quemaduras irregulares.
Tipo de aceite
Los aceites con alto punto de humo funcionan mejor. Evita el aceite de oliva para el curado inicial, ya que se quema demasiado rápido.
Repetición del proceso
Si notas que los alimentos se pegan en las primeras cocciones, realiza un curado adicional. Con el uso, la capa antiadherente se vuelve más estable.
Mantenimiento después del curado
Para conservar tu disco en perfecto estado:
- Limpia siempre sin detergentes agresivos.
- Seca inmediatamente después de lavar.
- Guarda con una capa fina de aceite para evitar la oxidación.
- Evita dejar alimentos ácidos durante mucho tiempo, ya que pueden dañar la película protectora.
Este mantenimiento es especialmente importante en entornos profesionales donde el disco se utiliza a diario.
Errores frecuentes al curar un disco de arado
- Usar demasiado aceite en cada capa
- No calentar lo suficiente antes de aplicar el aceite
- Enfriar el disco con agua fría (riesgo de deformación)
- No retirar completamente la capa protectora de fábrica
Evitar estos errores te permitirá obtener un curado más duradero y eficiente.
Conclusión: un disco bien curado es una inversión en sabor y rendimiento
Curar tu disco de arado no solo mejora la calidad de tus preparaciones, sino que también optimiza el rendimiento del utensilio, algo fundamental tanto para parrilleros profesionales como para aficionados exigentes. Con un buen curado y un mantenimiento adecuado, tu disco —sea un modelo tradicional o uno de marcas especializadas como Selinger Barbacoas— se convertirá en una herramienta versátil, resistente y lista para acompañarte en cada asado o preparación a las brasas.
Si buscas elevar tu cocina al fuego, empezar por un buen curado es el primer paso para lograr resultados excepcionales.



